LEBRIJA

SITUACIÓN:
Situada en el margen izquierdo del río Guadalquivir, Lebrija pertenece a una región geográficamente homogénea, la del Bajo Guadalquivir. Su término municipal, uno de los más extensos de la provincia de Sevilla, ocupa una superficie aproximada de 37.190 hectáreas y limita con los municipios de Las Cabezas de San Juan, Trebujena, Arcos, Jerez de la Frontera y Espera, constituyendo la de Lebrija el área más extrema de la provincia en dirección suroccidental.
Tiene mucha variedad de suelos por la gran superficie que como hemos dicho ocupa la ciudad.
El de las Marismas está formado a partir de sedimentos de limos y arcillas, y que es la base de cultivos de gran repercusión en la economía local.
La mayor extensión de su territorio lo ocupan los terrenos de regadío (los más próximos al canal del Bajo Guadalquivir) y de secano.
También tenemos suelo perteneciente al monte, próximo a Gibalbín, el cual está actualmente deforestado en su gran mayoría y con escasa fauna.


CLIMA:
Debido a su situación y orientación dentro de la Cuenca del Guadalquivir, el clima de Lebrija presenta las típicas características mediterráneas con una cierta influencia atlántica. Así, los veranos son secos y calurosos y los inviernos suaves; el máximo de precipitaciones se sitúa de octubre a marzo.

SISTEMA HIDROGRÁFICO :
Se caracteriza por su extremada artificialidad. La principal vía de agua es el río Guadalquivir que hace de límite municipal por el occidente en una extensión de 32 km aproximadamente. El acuífero está situado en la cuenca del Guadalquivir, con una superficie de 80 km e incluido entre la laguna de Val de Ojo, Lebrija, El Cuervo, Laguna de los Tollos y un tramo de la autopista Sevilla-Cádiz.

MONUMENTOS:
- El Castillo
Edificado en el siglo IX por Suleman Ben Abdemalek. Acabada la Reconquista desapareció su finalidad primordial, la defensa contra los musulmanes, y cayó pronto en el mayor abandono, llegándose a producir los primeros derrumbamientos a comienzos del siglo XVII. Bastantes sillares, ladrillos y argamasones se aprovecharon para la obra de la torre parroquial.
- La iglesia de Nuestra Señora de la Oliva
Construida en tiempos de Alfonso X el Sabio (segunda mitad del s. XIII) y ampliada con algunas reformas durante los siglos XV, XVI y XVIII. Fue declarada Monumento Nacional de Interés Histórico-artístico.
Consta de tres naves de cinco tramos, divididos por pilares, con arcos de herradura apuntados.
A partir de 1475 se iniciaron las obras de reforma y ampliación de la cabecera de la iglesia, que duraron hasta finales del siglo XVI. El claustro, llamado Patio de los Naranjos, está situado a la derecha de la cabecera de la iglesia y se construyó a finales del siglo XV y ha sido reformado y restaurado en varias ocasiones.
La torre, situada a los pies de la nave izquierda, se levantó entre 1756 y 1778. Consta de cuatro cuerpos, el primero de piedra y los restantes de ladrillo. Su construcción está inspirada en la Giralda de Sevilla, por lo que popularmente es llamada "La Giraldilla".
El retablo del altar mayor constituye una de las obras fundamentales de Alonso Cano. Destacan en él la Virgen de la Oliva, considerada por muchos como la mejor obra del artista.
- La Iglesia de Santa María de Jesús, del siglo XVI.
- La Iglesia del Convento de las Concepcionistas, se construyó en la segunda mitad del siglo XVI.
- La Iglesia de Santa María del Castillo
Declarada Monumento Nacional de Interés Histórico-artístico en 1931, se edificó a finales del siglo XIV. De estilo mudéjar, consta de tres naves compartimentadas en tres tramos por arcos de herradura apuntados.
- La Iglesia de San Francisco
Se construyó a lo largo del último cuarto del siglo XVI y principios del XVII. En su interior distintas capillas y retablos que albergan imágenes y lienzos del siglo XVII, XVIII y XIX.
- La Capilla de la Vera Cruz
Su fundación data de la primera mitad del siglo XVI
- La Capilla de Nuestra Señora de la Aurora y la Capilla de Belén, se edificaron a principios del siglo XVIII.

FIESTAS:
- Cruces de Mayo
Es la fiesta más típica y popular de Lebrija. Se celebra durante los dos primeros fines de semana del mes de mayo. El pueblo es el principal protagonista. Los vecinos de una calle o plaza montan una Cruz aprovechando alguna de las que ya se encuentran en las calles o haciéndola de flores, hierro forjado o madera, y adornándola con macetas, flores, mantoncillos, colchas, cacharros de cobre...
Alrededor de la Cruz se bailan y cantan las genuinas "sevillanas corraleras" mientras se comen "habas corchas" y caracoles y se bebe vino de la tierra.
- Caracolá Lebrijana
Festival flamenco que se celebra durante el mes de julio y que retine a cantaores, guitarristas y bailaores de reconocido prestigio.
- Los Júas
El 24 de junio se celebra esta fiesta vistiendo muñecos con ropas viejas para representar escenas de la vida cotidiana en las calles y barrios de la ciudad.Durante el día se visitan estas escenas que luego serán quemadas a las doce de la noche.
- Feria y fiestas patronales
Se celebran en septiembre, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Castillo (12 de septiembre), patrona de la ciudad.
- Semana Santa
Las distintas Hermandades de la ciudad (diez en total), hacen penitencia por las calles de la ciudad en unos días caracterizados, al igual que en toda Andalucía, por la multitudinaria participación popular.
- Corpus Christi
Destaca la ornamentación de las calles por donde procesionan la Custodia y la Carroza, engalanadas con dibujos realizados con serrín en una diversidad de colores y con pétalos de flor.

GASTRONOMÍA:
La gastronomia típica de Lebrija todavía se mantiene, sobre todo aquellas comidas que se suelen hacer los días de fiesta o cuando se reune la familia y los amigos. Estas son las comidas mas representativas de la gastronomía lebrijana:
Los caracoles, la espoleá, el ajo Lebrijano, el potaje de cardillos, la puchera, las habas corchas, los pestiños y los rosquetes.

HISTORIA:
La presencia del hombre en estas tierras se remonta hasta la Edad del Bronce aunque la fundación de la localidad se atribuye, según los distintos autores, a los fenicios (Lepriptza) y a los tartessios (Nebrissa). En sus orígenes fue un puerto del Lacus Licustinus, bajo cuyas aguas permanecían muchas de las tierras de marismas hoy existentes en el Bajo Guadalquivir.
En el siglo I a.C., los romanos la llaman Veneria, en alusión a la abundante caza mayor que proporcionaba esta región. Tras el oscuro paso de los visigodos, la población es reconstruida por los árabes.
En 1.249 se produce su conquista por las tropas cristianas de Fernando III, aunque los musulmanes todavía intentan recuperarla en 1.263 y en 1.340. En 1.924 se le concede el título de Ciudad.
El núcleo urbano se asienta sobre las laderas que rodean el cerro del Castillo, con forma alargada en el sentido este-oeste. Está delimitado en tres de sus caras (sur, oeste y norte) por fuertes escarpados que imposibilitan la urbanización. El cerro constituye desde sus orígenes una vieja acrópolis fortificada. En la primera fase del dominio romano se reutiliza la fortaleza existente, pero en la época imperial el núcleo comienza a crecer en la única dirección posible (el este), coincidente con el camino de Sevilla.
Durante la dominación musulmana se reutiliza la ciudad intramuros, se reconstruye la muralla romana en todo su perímetro y se deforma la trama clásica, que adquiere la típica imagen árabe. El crecimiento extramuros se produce a partir del siglo XV con la construcción junto a la Puerta de Sevilla del Barrio Nuevo. Pero la expansión moderna comienza en el siglo XVIII urbanizando la calle perpendicular a la puerta principal, desde la Plaza del Arco hacia el este (calle Corredera) y su paralela por el sur (actual calle Andrés Sánchez de Alba). Durante el siglo XIX la actual Plaza de España se constituye en centro de la ciudad moderna. Surgen de forma radial calles frente a las tres puertas de la ciudad histórica, al tiempo que se renueva la ciudad intramuros. A finales del XIX, se construye el ferrocarril al oeste del núcleo y en dirección norte-sur, constituyendo un límite al crecimiento urbano hacia la marisma.
El crecimiento del área urbanizada es mínimo, sobre todo en comparación con el que se produce desde los años 50. A partir de entonces, el desarrollo se orienta sobre todo hacia el norte, siguiendo el camino que une la ciudad vieja con la estación, y hacia el noreste, en los bordes de la salida a Sevilla. La tipología edificatoria es abierta, a base de bloques y promoción por polígonos (caso de la barriada Blas Infante). El único eje urbano de gran dimensión es la Avenida de Andalucia, situada sobre el camino de la estación, y que da continuidad al eje norte-sur de la ciudad histórica.

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